Bienvenidos a Peregrinus, un espacio en el que encontrarse con el arte a través de hermosas fotografías. Todas las imágenes han sido tomadas por mí. Salgo de excursión siempre que puedo, visitando castillos, fortalezas, monasterios, palacios y museos, los lugares que más me gustan. Espero que este pequeño rincón os haga pasar un rato agradable. ¡Muchas gracias por vuestra visita!


En Albi: Palais de la Berbie

En la segunda mitad del siglo XIII, los obispos de Albi emprendieron la construcción del Palacio de la Berbie, en las proximidades de la catedral de Sainte-Cécile y de las riveras del río Tarn. Auténtica fortaleza, el palacio es testigo del antiguo poderío de los obispos de Albi. Esta arquitectura medieval, dotada de muros de altura y grosor extraordinarios, se organiza alrededor de un patio principal y del torreón. Los prelados que se sucedieron del Renacimiento al siglo XVIII lo transformaron y ampliaron en un palacio de recreo con salones de gala y jardines a la francesa. Situado en el corazón del centro histórico de la ciudad, el Palacio de la Berbie, declarado Monumento Histórico, constituye uno de los conjuntos episcopales mejor conservados de Francia. Actualmente alberga el museo Toulouse-Latrec. Se accede a sus instalaciones a través del patio de honor (Información extraída del Museo Toulouse-Lautrec).




















Ubicación geográfica


Visita: 04/06/2014

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Cordes-sur-Ciel, maravilla medieval

Francia tiene zonas con una gran belleza. Más allá de la preciosa y mágica París, la Bretaña, Normandía o la Costa Azul, cuenta con multitud de rincones interesantes que lo convierten en uno de los países más atractivos a la hora de visitar. En la región de Midi-Pirineos se encuentra el departamento del Tarn, una demarcación con algunos de los pueblos y paisajes más bonitos de Francia. Entre éstos se halla Cordes-sur-ciel, un municipio medieval a lo alto de una colina, muy conocido por su singularidad. Esta joya del siglo VII, extraordinariamente bien conservada, está rodeada de cuatro murallas que protegen las estrechas calles de la villa.

Cordes es una de las poblaciones fortificadas más importantes de Francia. A lo largo de la historia, estas fortificaciones se han ido modificando hasta el Renacimiento. La primera construcción, ejecutada por el conde Raimundo VII de Tolosa, data de principios del siglo XIII, mientras que el campanario principal de Saint Michel empezó a construirse en 1263 y se terminó en el siglo XIV. Cordes-sur-ciel fue la primera y más grande de las quintas –nuevas ciudades amuralladas- que se concibieron para proteger a las poblaciones afectadas y atacadas por la guerra. Su nombre tiene el origen en una de las imágenes más emblemáticas de este municipio. Bien temprano por la mañana, sobre todo en otoño, una intensa niebla cubre el valle Cérou haciendo que sólo la parte superior del pueblo emerja de entre las nubes. Así pues, y debido a esta estampa, el ex Ministro del Interior y actual alcalde de la población, Paul Quiles, formalizó el nombre de Cordes-sur-Ciel en 1993.

Las estrechas y laberínticas calles de esta antigua villa medieval están llenas de pequeñas tiendas que ofrecen todo tipo de artículos tradicionales y hechos a mano. Sus calles también acogen los típicos mercados franceses. En el caso de Cordes, además del mercado semanal de alimentos, hay otro de nocturno en los meses de verano donde los artesanos locales ofrecen sus productos, desde marroquinería hasta bolsos, joyas y pinturas. Y es que en Francia, los mercados son muy comunes y admirados. En la misma zona, también se pueden visitar los de Les Cabannes (1,5 km.), Carmaux (23 km.) o St Antonin Gaillac (24 km.), uno de los más grandes y con una gama más amplia de artículos (Información extraída de La Vanguardia).


















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